Ser, mirar y celebrar son tres ámbitos humanos. Son tres acciones que nos unen porque en ellas coincidimos. Son rasgos de formas diferentes de hacer lo mismo: vivir. Y es por el hecho de mirar y celebrar la vida que existe esta exposición, que nació de la mirada reflexiva ante la obra de dos fotógrafos y de la pasión por los encuentros. Comenzó como un diálogo entre dos formas de mirar el mundo detrás de un objetivo y dos maneras de mirar las fotografías resultantes de ese mirar. El diálogo acercó a quien se conocía y a quien no y todo empezó a verse diferente. El mirar dialógico transforma a aquellos que miran mientras ejercitan ese mirar. En el momento de la elección para la exposición, las fotografías empezaron a situarse donde están de forma natural para mostrarnos que aquello que es diferente allá o aquí, en Cataluña o Brasil, es lo mismo en el fondo. Es la humanidad que expresa sus coincidencias a partir de sus diferencias. El ser humano cuando es, cuando mira, cuando celebra lo hace a partir de sus propios parámetros culturales. Pero si se analiza un poco más, puede verse que esas diferencias diferencias son riquezas de un fondo común, de una necesidad humana de ser quien se es, de mirar y admirar la naturaleza, de celebrar y gozar la vida. Las fotografías, tal y como están dispuestas, son pequeños encuentros entre esos humanos que habitan las imágenes. Esos humanos que no se conocen entre sí, pero que comparten la existencia y el paso humano por la Tierra.



Fotos y textos son un diálogo a cuatro bandas: dos fotógrafos y dos pensadores se conectan en la exposición. Como espíritus libres, las fotografías han paseado por nuestro pensamiento, apareándose por distintos motivos (intuición, atracción de opuestos, analogía o “porque sí”, como los niños que aceptan el mundo sin razones). Las fotos se pusieron a hablar y las palabras, en forma de aforismos, fueron surgiendo como marca de agua, casi invisibles. Ahora las palabras, dialogando en paralelo, se disponen a interactuar con aquellas miradas deseosas de escuchar la voz de invisibilidad de las inquietas ideas. Ahora es ya el turno para quien visita la exposición. Con la puerta abierta, aunque llegue cuando ya el diálogo ha comenzado, se invita al extraño a que pase, mire y converse con las imágenes, con los textos, consigo mismo y con quien tenga a su lado. Es hora de dialogar. Es hora de ser, mirar y celebrar.



Angélica Sátiro y Félix de Castro (pensadores-comisarios)

DIALOGO VISUAL BRASIL-CATALUNHA

DIÀLEG VISUAL BRASIL-CATALUNYA

DIÁLOGO VISUAL BRASIL-CATALUÑA